Un verbo de la primera conjugación
No me pidas que te ame
que yo no sé conjugar los de la primera.
Te ofreceré no lo que pidas,
no lo que quieras,
no lo que implores,
no lo que desees,
no lo que…
Dispondré sobre la mesa,
sobre el mostrador,
aquello de lo que dispongo,
y nada más.
Aquello que yo tengo
y nada más.
Aquello que yo soy.
Únicamente por si te apetece,
por si te gusta,
por si te sirve.
Para que cuando pases cerca te sirvas,
cojas lo que necesites, te fijes y percibas el conjunto,
por si aquel día vas falto de caricias, de dádivas,
de ofrendas, de aliento… y no te pene
porque no tiene costes.
No voy a darte nada. Sólo ofrezco.
No implica que lo aceptes,
no implica absolutamente nada.
Sencillamente, te ofrezco lo que está dispuesto,
así, sobre la mesa, en lo alto del mostrador, sobre la arena de la playa.
Y por supuesto,
seré yo
quien elija lo que allí dispongo.
Y, por supuesto,
no debes estar agradecido.
Anna Babra
Un verb de la primera conjugació
No em demanis que t’estimi
que jo no sé conjugar els de la primera.
T’oferiré no el que demanis,
no el que vulguis,
no el que imploris,
no el que desitgis,
no el que…
Estendré damunt la taula,
damunt del taulell
allò del que disposo
i res més.
Allò que tinc
i res més.
Allò que sóc.
Senzillament per si et ve de gust
per si t’agrada,
per si et serveix;
I així quan passis a prop podràs servir-te
agafar el que et calgui, fixar-t’hi i copsar el conjunt
per si aquell dia et calen amanyacs, o òbols,
o ofrenes, o alè… i no t’amoïnis
que és de franc.
No implica absolutament res.
No et daré res. Sols ofereixo.
No implica que ho acceptis.
Senzillament, t’ofereixo el que resta exposat,
així, damunt la taula, sobre el taulell, damunt la sorra de la platja.
I per descomptat que
seré jo
qui triï el que hi deixo.
I per descomptat,
no has d’agrair res.
Anna Babra

Entonces, ¿qué implica el ofrecer? ¿La exhibición de lo que se dispone? ¿La toma sin compromiso? ¿Lo que es quien ofrece aun a riesgo de no gustar al que se le ofrece? Al final, sea lo que sea, se reserva el derecho de admisión...de quien ofrece. Misteriosa ofrecedora. Intrigante poema.
ResponEliminaGracias por este comentario Fackel. Sin ambages, directo.
ResponEliminaIntento responder a las preguntas aunque no creo que pretendas respuestas.
Nadie debe pretender pedir a otro lo que no tiene o lo que no quiere ofrecer.
Nadie debe obligar a acceptar algo que no se quiere, o que no se desea por lo tanto ofrecer mejor que dar.
Se puede tomar pero no tiene costes, siempre que lo hayan ofrecido. Y sí, el que ofrece se "guarda el derecho de admisión". Todos tenemos nuestros rincones ocultos que no ofrecemos. Es quizás una forma compleja de expresar la libertad en el amor.
Salud, Fackel.
Anna Babra
En el amor, cada uno debe tener derecho a poner sus condiciones; así como aceptar o no las condiciones del otro. O eso creo.
ResponEliminaBuen poema, Anna. Abrazo.
Estamos de acuerdo.
EliminaGracias,Soco.
Un abrazo.
Anna Babra
Apreciada Manuela,
ResponEliminaPor error he borrado tu comentario y no sé cómo recuperarlo.
Estoy muy de acuerdo con lo que dices. El amor debe ser libertad.
Discúlpame.
Salud.
Anna Babra