3.4.21

Desorden - prosa

 

 

Desorden

 Aunque la tarde no parecía fría se cubrió con el chambergo que tanto le gustaba. Calzado, a propósito de lluvia, pañuelo sobre los hombros y paraguas.

Las gentes se apresuraban; la lluvia era fina, una cortina suave de gotas ínfimas.

No le importaba.

A través de la luz mortecina de la tarde adivinaba su rostro, enmarcado en su memoria.

No recordaba de quién era ese rostro. Lo veía siempre cuando llovía. Hubiera podido evitar bajar las escaleras, cruzar el umbral y meterse bajo el agua. No hacía falta regodearse en ese sufrimiento. Lo que más le dolía era ese no saber quién era. No soportaba ese almacenamiento desordenado en su cabeza.

No se le ocurría otra cosa que deambular bajo la lluvia y tratar de recordar el nombre, la ocasión, el lugar, el tiempo,… Le parecía que así, con insistencia, lo iba a conseguir.

Volvía chorreando sin haber conseguido su objetivo y con la desazón de fracaso de nuevo. Con el frío metido entre los huesos, tanto si el día era frío como si no. De manera automática, se metía bajo la ducha caliente; y bajo esa otra lluvia, olvidaba el paseo, los transeúntes, las calles y se refugiaba frente a un plato de sopa.

No entendía muy bien qué estaba haciendo; no le importaba. Sólo de vez en cuando un haz de luz en su memoria le avisaba de que…. ¿De qué? Tampoco lo sabía. Una imagen perpetua le llenaba la vista: una cesta llena de manzanas rojas, una voz en el aire que se repetía cual eco entre montañas,  la puerta abierta y la lumbre encendida con patatas asadas a su vera.

No pasa nada - se decía - mañana no lloverá. 

 

Anna Babra

 

 

12 comentaris:

  1. Llueva mañana o no, ya tenemos aquí perfectamente descrito el espectáculo inimitable de la naturaleza: siempre igual, siempre distinto.
    Una abraçada.

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    1. La natureleza sigue su ciclo inimitalbe como dices; parece siempre el mismo,¿lo es?. La mente del hombre también sigue su ciclo, o sus normas. ¿Son siempre explicables? ¿Qui lo sa?

      Salud, Francisco.

      Anna Babra

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  2. Anna, tienes una gran maestría para hacer que el lector/a se identifique con emociones que aparecen descritas con sencillez, cuando realmente son de un gran complejidad. El halo de misterio que envuelve la situación te absorbe rápido y contribuye a ello.

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  3. La lluvia suele traernos retratos de melancolías.

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    1. Y a veces nos propoca preguntas, las que nos placen y las que no.
      Tanto da si tienen o no respuesta.

      Salud, Fackel.

      Anna Babra

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  4. Me ha gustado sobremanera.
    Un abrazo
    salut

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    1. Gracias por tu elegancia y sensibilidad.

      Salud.

      Anna Babra.

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  5. Y siempre el agua como telón de fondo, elemento de una escenografía que va del gris de un día de lluvia al rojo de la lumbre en el hogar.
    Un saludo, Anna.

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    1. Provocando lo que puede. El silencio de lluvia o del crepitar del fuego no hace prisioneros de nosotros mismos.

      Salud, Cayetano.

      Anna Babra

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  6. Y, como me gusta lo que escribes tú, Anna.

    Cuánta sensibilidad y poesía en tu prosa poética... Abracísimo, compañera.

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    1. Gracias por llamarme compañera.
      La lluvia trae preguntas sin respuesta, ¿no es cierto?

      Un agradecimiento por los viajes a los que me llevas.
      Salud, Soco.

      Anna Babra

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  7. me gusta tu intensidad de palabras
    saludos siempre

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